La integridad del Mundial en la mira mientras Trump y FIFA defienden suspensión de Balogun
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GINEBRA (AP) | 6 de julio, 2026
Por Graham Dunbar | AP News

Con la integridad de la FIFA y de la Copa del Mundo bajo ataque por parte de dirigentes del fútbol europeo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, reconoció que atendió una llamada del presidente Donald Trump antes de que el delantero estadounidendese Folarin Balogun fuera habilitado para jugar contra Bélgica en los octavos de final más tarde el lunes.
Balogun fue expulsado en el partido de Estados Unidos contra Bosnia-Herzegovina la semana pasada, lo que derivó en una suspensión para el duelo ante Bélgica. Trump llamó a Infantino después del partido con Bosnia para interceder y pedir que se revocara la decisión, y la FIFA levantó la suspensión el domingo.
Eso provocó un día de furia fuera de las canchas en el Mundial.
La federación belga de fútbol impugnó el fallo de la FIFA de no hacer cumplir la sanción a Balogun. La UEFA describió la decisión como una violación “incomprensible” del Estado de derecho del fútbol. Trump reconoció que llamó a Infantino y se atribuyó el mérito de haber logrado que la FIFA revisara la tarjeta roja.
Un día caótico y sin precedentes en la historia moderna del Mundial siguió con un juez de apelaciones de la FIFA desestimando la impugnación legal de Bélgica, a menos de ocho horas del saque inicial en Seattle.
La federación belga “no es parte en el procedimiento y, como tal, no tiene legitimación para apelar la decisión”, señaló la FIFA en un comunicado.
No estaba claro si Bélgica puede, y con qué rapidez, presentar una apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, con sede en Suiza, que está en alerta para resolver casos urgentes del Mundial.
La federación belga indicó que “ha informado a la Federación de Fútbol de Estados Unidos que impugna la elegibilidad del jugador, en caso de que el jugador figure en la planilla del árbitro. Esto deja abiertas todas las acciones posteriores”.
Las repercusiones del reclamo por la tarjeta roja a Balogun tras una entrada contra un defensor de Bosnia-Herzegovina, en la victoria 2-0 de Estados Unidos en los dieciseisavos de final el miércoles pasado, han puesto el foco en el control ejecutivo de Infantino sobre la FIFA y en sus estrechos vínculos con Trump desde hace años.
Infantino insistió en una publicación en redes sociales en que el comité disciplinario de la FIFA actuó con independencia y juzgó casos como el de Balogun con base en “las normas aplicables y los hechos específicos”.
“Durante nuestra conversación”, dijo Infantino sobre su llamada con Trump, “expliqué que había un proceso legal en curso que involucraba a los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería decidido a su debido tiempo por los órganos competentes”.
El fallo de un juez disciplinario de la FIFA el domingo habilitó a Balogun para enfrentar a Bélgica en los octavos de final más tarde, en lugar de cumplir una suspensión obligatoria de un partido.
La federación belga había dicho antes que la FIFA no le había proporcionado documentos clave para su apelación, y el organismo de fútbol de Noruega —que enfrenta a Inglaterra en cuartos de final el sábado— afirmó que la falta de una explicación legal por parte de la FIFA era “motivo de preocupación respecto de la integridad de la competición”. La federación suiza declaró que la “credibilidad de la competición depende de reglas claras que se apliquen de manera consistente”.
Comentarios de Trump
Trump defendió el lunes haber llamado a Infantino, al afirmar que solo señaló una decisión “horrible” de un árbitro al mostrarle a Balogun una tarjeta roja por una entrada ilegal.
“Lo único que hice fue pedir una revisión. No me pareció falta”, dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca sobre su gestión ante Infantino, un aliado cercano, para que no se impusiera una suspensión de un partido. En cambio, la sanción se aplazó con un año de libertad condicional y estalló en una controversia histórica en los 96 años de la Copa del Mundo, apenas horas antes del partido Estados Unidos-Bélgica en Seattle.
UEFA vs. FIFA se reaviva
La UEFA criticó antes a la FIFA por una “decisión incomprensible e injustificable” que, según dijo, “cruzó una línea roja”, y otras duras críticas por parte de astros retirados y entrenadores presentes en el torneo.
“Es una mala, mala, mala, mala, mala decisión que perjudicará a la Copa del Mundo”, manifestó el entrenador de Noruega, Ståle Solbakken, el domingo después de que su equipo venciera a Brasil para avanzar a cuartos.
“A veces las reglas están abiertas a interpretación. En este caso no. Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego está en juego y la credibilidad de una competición se ve socavada”, insistió la UEFA, cuyas federaciones miembro incluyen a Bélgica.
La UEFA ha chocado a menudo con Infantino durante su década en el poder dentro de la FIFA.
“Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan inédita, incomprensible e injustificable”, señaló la UEFA, donde Infantino fue secretario general con funciones similares a las de un director ejecutivo desde 2009 hasta que fue elegido para liderar la FIFA en febrero de 2016.
El predecesor de Infantino, Joseph Blatter, quien fue obligado a dejar el cargo en 2015 tras el impacto de escándalos de corrupción, publicó el lunes en redes sociales: “Las tarjetas rojas no se revocan con llamadas telefónicas políticas. Se revocan con reglas, pruebas y órganos independientes”.
Opciones legales de Bélgica
Dirigentes belgas se prepararon en Seattle durante la noche hasta el lunes para obtener una audiencia con un juez de apelaciones designado por la FIFA, y su derrota final podría no ser el final.
“Independientemente del resultado deportivo del partido”, señaló la federación belga, “(estamos) profundamente preocupados por la manera en que se han desarrollado estos hechos y seguiremos, en las horas, días y meses venideros, explorando todas las vías disponibles para defender los principios fundamentales de la ética, la justicia deportiva y los intereses del fútbol en su conjunto”.
La entrada de Balogun
Balogun fue expulsado de manera directa por clavar su pie con tacos en el tobillo del defensor bosnio Tarik Muharemovic.
Ese tipo de acción ha sido una tarjeta roja rutinaria toda la temporada en competiciones de todo el mundo, y Balogun podía esperar una suspensión de dos partidos por juego brusco grave según el código disciplinario de la FIFA.
Aun así, acciones similares de jugadores estrella han quedado impunes en esta Copa del Mundo —por parte del argentino Lionel Messi contra Argelia y del marroquí Achraf Hakimi contra Brasil. El portugués Bernardo Silva recibió una tarjeta amarilla contra Congo.
“Creo que una tarjeta amarilla habría sido justa”, sugirió Balogun después.
Intervenciones de la FIFA
Esta Copa del Mundo ha sido notable porque la FIFA, bajo Infantino, parece reescribir las normas de la disciplina incluso antes de que comenzara el torneo.
Un patrón de indultos abrió a la FIFA a señalamientos de intervención ejecutiva en la independencia estatutaria de sus órganos judiciales, incluido el comité disciplinario que formalmente eximió a Balogun.
Cristiano Ronaldo fue habilitado para jugar en el debut de Portugal en la copa pese a haber recibido una tarjeta roja por juego brusco grave en un partido de las eliminatorias contra Irlanda el noviembre pasado. Propinó un codazo a un rival.
Cristiano cumplió su sanción obligatoria en el último partido de Portugal en las eliminatorias, pero fue eximido de una suspensión de dos partidos porque la FIFA introdujo la idea de la libertad condicional. Una sanción impuesta de tres partidos fue menos significativa, ya que dos encuentros se aplazaron durante un período de prueba de un año.
En el partido inaugural del 11 de junio, el sudafricano Themba Zwane recibió una tarjeta roja contra México por una infracción similar a la de Cristiano y la FIFA le impuso una suspensión de tres partidos sin libertad condicional. Zwane no volvió a jugar en la copa.
A tres jugadores expulsados en partidos de clasificación de sus selecciones el año pasado, la FIFA les comunicó de manera sorpresiva en mayo que podían cumplir sus sanciones en una competición futura en lugar de hacerlo en el Mundial, lo que había sido la norma durante mucho tiempo.
Las sanciones que debían pugar el mediocampista ecuatoriano Moisés Caicedo, el defensor argentino Nicolás Otamendi y el defensor qatarí Tarek Salman fueron anuladas para el Mundial.



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