Educarnos para cambiar el futuro: una historia latina de esfuerzo y esperanza
- Claudia Amaro

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Wichita, Kansas | 1 de julio, 2026
Por Claudia Amaro | Planeta Venus

A veces pareciera que las estadísticas no están a favor de nuestra comunidad latina, pero la historia de nuestra gente demuestra gran fuerza y resiliencia. En todo el país, casi el 83% de los estudiantes latinos se gradúan de la preparatoria, pero en Kansas ese porcentaje baja al 75.2%. Esto significa que casi uno de cada cuatro jóvenes latinos no termina la escuela. Hay muchas razones para esto: la necesidad de trabajar, las barreras del idioma y el hecho de ser padres a una edad temprana. Sin embargo, en abril pasado en Wichita, Gabriela Rodríguez, una madre latina de 36 años con cinco hijos, superó estos obstáculos y obtuvo su diploma en la escuela para adultos NexStep Alliance. Su historia nos muestra que nunca es tarde para recuperar nuestros sueños y salir adelante.
La experiencia de Rodríguez representa a muchas mujeres y hombres latinos que han dejado sus estudios para cuidar a sus familias. Rodríguez fue madre por primera vez a los 15 años y tuvo que dejar la escuela para cuidar a sus hijos. A los 18 años ya tenía tres hijos y dedicaba toda su juventud a trabajar duro para darles lo que necesitaban.
La historia de Rodríguez da un rostro humano a una crisis silenciosa que afecta a nuestras familias y a toda la comunidad. No tener un diploma es una carga que cierra puertas a mejores trabajos, dificulta el acceso a una buena salud y reduce nuestra participación en la sociedad. Hablar de estos retos no es para lamentarnos, sino para ver que la educación es una herramienta poderosa. Rodríguez nos muestra que volver a estudiar no solo ayuda económicamente, sino que también nos da voz y liderazgo para defender los derechos de los inmigrantes y de toda la comunidad latina.
Rodríguez trabajó durante más de 15 años en una empresa donde se sentía bien, hasta que la despidieron de manera inesperada. En vez de rendirse, decidió aprovechar ese momento difícil como motivación. Como ella misma dice: "En esa desgracia también hubo oportunidad, porque nunca yo había tenido oportunidad de decir: 'bueno, voy a regresar a la escuela'." Al buscar trabajo, se dio cuenta de una dura realidad: "Sin tu diploma, sin tu educación, lamentablemente, muchos trabajos no te van a dar la oportunidad".
Tras decidir cambiar el futuro de su familia, Rodríguez encontró NexStep Alliance en internet. Esta organización ofrece programas de educación para adultos, como clases para obtener el GED, cursos universitarios sin matrícula, clases de inglés (ESL) y otros servicios a bajo costo o gratis. Así empezó para Rodríguez un maratón de ocho meses. Su rutina diaria era una muestra de amor y sacrificio: iba a clases de 9 a 12, volvía a casa para preparar la comida y luego trabajaba de 2:30 de la tarde a 11:30 de la noche. Al llegar a casa, solo tenía tiempo para bañarse, dormir unas horas y volver a empezar.

Rodríguez no hizo este gran esfuerzo sola; contó con el apoyo de su familia. Su mamá, a pesar de su salud frágil, cuidó a su hijo más pequeño y pagó los primeros exámenes cuando Rodríguez no tenía dinero. Su esposo la animaba y le pedía que no se rindiera cuando fallaba en un examen. Su hijo adolescente también la ayudaba, explicándole con paciencia los problemas de matemáticas. Aunque para Rodríguez fue difícil ver cómo los roles se invertían y que ella debía ser la maestra, esa experiencia fortaleció a su familia.

El esfuerzo de Rodríguez dio sus frutos en abril, cuando aprobó su último examen. Ahora no piensa detenerse; el próximo año entrará a la universidad para estudiar ciencias políticas y sueña con ser abogada de inmigración y de derechos civiles para defender a nuestra gente. Su mensaje para la comunidad es claro: "Nunca es tarde… particularmente para nosotras, las mujeres hispanas, porque… necesitamos más representación en posiciones donde no las hay". Rodríguez nos recuerda que las latinas tenemos una "experiencia de la vida que ni en los colegios uno puede aprender" y que esa fuerza se vuelve aún mayor con la educación.
Para quienes quieran seguir este ejemplo en nuestra comunidad, organizaciones locales en Wichita, como NexStep Alliance, están listas para ayudar. Ofrecen programas para obtener el GED y clases de inglés (ESL) sin matrícula; solo solicitan una cuota anual de 50 dólares para los materiales. También ofrecen a los participantes programas universitarios gratuitos. Los recursos existen. Rodríguez envía un mensaje a las mujeres de nuestra comunidad: "… hay que educarnos, mujeres, porque somos el futuro, estamos educando a estos niños, y debemos educarnos nosotras porque somos el futuro y vamos a hacer un cambio grande".

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