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Día del Sobregiro de la Tierra: la humanidad consume cada día más recursos naturales

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    Planeta Venus
  • hace 3 minutos
  • 4 min de lectura

30 de julio, 2026

Por Irene Sarabia Moreno | Huella Zero


Terreno deforestado con troncos y restos; al fondo, un pequeño bosque bajo un cielo nublado y triste.
Picture by Matt Palmer. UnSpalsh

Imagina que tienes una cuenta bancaria y que te depositaron por adelantado tus sueldos para todo el año. Es julio y ya te los gastaste por completo. Todo lo que consumas de ahora en adelante será con saldo negativo. Esto mismo ocurre con la manera en la que nos relacionamos con el planeta: llega un momento en el que consumimos más recursos y servicios de los que los ecosistemas pueden regenerar en el año. Y ese momento este 2026 es el 30 de julio.

 

La humanidad está utilizando los recursos un 73% más rápido de lo que la Tierra puede regenerarlos. Es decir, está viviendo como si tuviera los recursos de casi dos planetas Tierra. Esto es lo que la organización Global Footprint Network ha denominado como el Día del Sobregiro de la Tierra, o Earth Overshoot Day en inglés.

 

 

¿De qué se trata exactamente?


Se trata de un indicador simbólico que representa cómo las actividades humanas sobrepasaron la capacidad de regeneración biológica del planeta. No representa que el mundo se haya quedado explícitamente sin recursos, más bien busca visibilizar que la humanidad comienza a consumir el "capital natural" que corresponde a los años siguientes.

 

El cálculo se basa en la comparación de valores de la huella ecológica de los países y  la biocapacidad del planeta -National Footprint and Biocapacity Accounts- una metodología que utiliza datos de Naciones Unidas (ONU).

 

Gráfico de barras azules y naranjas de Earth Overshoot Day 1972-2026, mostrando que la fecha se adelanta con los años.
Días del sobregiro de la Tierra a lo largo de los años. El gráfico muestra el sobregiro global que ha ido creciendo desde los primeros registros en 1973 hasta abarcar más de 5 meses del año en 2026. La superficie roja corresponde a la deuda ecológica acumulada por el sobregiro global y aumenta cada año con el sobregiro adicional. Fuente: Global Footprint Network

El análisis advierte que el patrón de consumo en aumento año a año acelera la alteración climática, agrava la escasez de recursos, compromete el capital natural del planeta. Las consecuencias son visibles en la deforestación, la erosión del suelo, la pérdida de biodiversidad y la acumulación de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.

 

“Estamos llevando al límite el daño ecológico que podemos permitirnos causar: ya hemos recorrido una cuarta parte del siglo XXI y le debemos al planeta al menos 20 años de regeneración ecológica, incluso si detuviéramos ahora mismo cualquier daño adicional”, comentó Lewis Akenji, director general del Hot or Cool Instituto y miembro de la junta directiva de Global Footprint Network.

 

“Si seguimos queriendo considerar a este planeta como nuestro hogar, el nivel de sobreconsumo exige una ambición en materia de adaptación y mitigación que debería eclipsar cualquier inversión histórica previa que hayamos realizado, por el bien de nuestro futuro común”, agregó.

 

¿Cómo afecta el sobregiro a la economía?


Un informe realizado por la organización advierte que, además del impacto ambiental, el sobregiro ecológico está creando una creciente fragilidad económica. Ello es el resultado de un análisis de las estrategias económicas de distintos países -entre los que se encuentran China, Estados Unidos, India, algunos países europeos, México- Argentina- y su consideración -o no- de la seguridad y conservación de los recursos naturales.

 

La mayoría de los países analizados continúa utilizando el Producto Bruto Interno (PBI) como principal indicador del crecimiento económico, sin incorporar en sus estrategias el vínculo que esas economías tienen con recursos naturales que son finitos. Al no contabilizar esos límites ecológicos, aumentan su exposición a la escasez de materias primas y a las perturbaciones causadas por el cambio climático.


Gráfico de dispersión con países etiquetados en ejes Reconocimiento y Respuesta, sobre fondo degradado de rojo a verde.
Gráfico que muestra en qué medida las estrategias de los países reconocen (eje x) y responden (eje y) al sobregiro. La carita verde en el extremo superior derecho indica dónde deberían ubicarse las estrategias para reconocer y responder al sobregiro de manera significativa. Las nubes elipsoidales grises representan el rango de puntajes obtenidos para cada documento de estrategia analizado. Fuente: Global Footprint Network

 

Ninguno de los países analizados integra plenamente los límites ecológicos en su planificación económica. Aunque algunos reconocen parcialmente la necesidad de gestionar mejor los recursos naturales, la implementación de políticas concretas sigue siendo muy limitada.

 

En la mayoría de los casos, las estrategias nacionales carecen de medidas vinculantes y aún están lejos de responder de forma adecuada al creciente sobregiro ecológico.

 

“Poner fin al sobreconsumo es esencial. También es posible, dada la creatividad humana”, comentó Jane Muncke, directora del Food Packaging Forum y miembro de la junta directiva de Global Footprint Network.

 

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la transición a fuentes renovables, la electrificación del transporte o la inclusión de mejores prácticas agrícolas son algunas de las maneras con las cuales se podría retrasar la fecha del sobregiro cada año. Es decir, con las que se podría hacer un uso más eficiente de los recursos y servicios ecosistémicos.

 

 

¿Cómo se hace el cálculo?


La fecha se determina usando la última edición de las Cuentas Nacionales de Huella Ecológica y Biocapacidad. “Proporcionan datos completos hasta 2023 y estimaciones para 2024 y 2025 basadas en datos parciales y extrapolaciones. Nosotros estimamos además los resultados probables para 2026 basándonos en datos preliminares e indicativos”, detalla la organización.

 

Si el ritmo actual de consumo se mantiene, la deuda ecológica seguirá creciendo aproximadamente 0.73 años planetarios por cada año calendario.



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