La administración sostiene que estas regulaciones “elevan los costos para los consumidores”, mientras que la EPA ha documentado durante décadas que dichos estándares reducen contaminación y previenen enfermedades respiratorias.
De acuerdo con reportes recientes, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha puesto en pausa parte de sus funciones de supervisión, entre ellas inspecciones de cumplimiento y revisiones de planes estatales de aire y agua.