La barrera invisible: Cómo el idioma determina la salud y la educación de los latinos en Kansas
- Claudia Amaro

- 3 abr
- 8 Min. de lectura
Wichita, Kansas | 3 de abril, 2026
Por Claudia Amaro | Planeta Venus

Este artículo forma parte de una serie que busca crear un puente entre los recursos, las instituciones y la comunidad latina de Kansas. Gracias a esta encuesta y a su participación, compartiremos con ustedes soluciones locales que ya están funcionando. En la primavera de este año también publicaremos una guía que recopilará todos estos recursos de forma accesible y fácil de compartir. |
Para las familias latinas e inmigrantes en Kansas, pedir ayuda en temas de salud o educación se ha vuelto un gran desafío. La falta de servicios en su idioma hace que muchos niños y adolescentes tengan que traducir para sus padres, lo que puede poner en riesgo diagnósticos médicos importantes y afectar el rendimiento escolar. Frente a esto, líderes locales, académicos y familias están uniendo fuerzas mediante la organización comunitaria, la educación y la defensa de políticas públicas para que el acceso al idioma sea un derecho civil. La meta es que nadie tenga que arriesgar su vida ni el futuro de sus hijos solo por no hablar inglés.
Planeta Venus quiere dar visibilidad a una crisis que a menudo pasa desapercibida: el idioma influye directamente en la salud y la educación en Kansas. Sin intérpretes calificados en hospitales y escuelas, los pacientes hispanohablantes pueden enfrentar errores médicos evitables y los padres quedan excluidos de la educación de sus hijos, lo que agrava las desigualdades. En este reportaje, revisamos las causas legales y sociales de este problema, las consecuencias de que los menores actúen como traductores y, sobre todo, el trabajo de la coalición Alce su Voz, que busca que el acceso al idioma sea parte fundamental de cada clínica y escuela en el estado.
El contexto demográfico y las disparidades de salud
Para entender la magnitud de este problema, primero hay que revisar los datos de la población de Kansas. Los latinos son el grupo de mayor crecimiento en el estado, pero también tienen la tasa más alta de personas sin seguro médico, con un 20.1 %, frente al 6.2 % de los blancos no hispanos. Sin embargo, contar con seguro médico no basta; el verdadero reto es comprender la atención que reciben.
Estudios en Kansas muestran que las barreras de idioma reducen el uso de la atención primaria, dificultan la comunicación con los proveedores y se asocian con una menor satisfacción y peores resultados de salud en las personas con dominio limitado del inglés (LEP). En la práctica, esto significa que muchos pacientes hispanohablantes tienen dificultades para comprender sus diagnósticos, tratamientos, facturas y hasta sus derechos básicos en el sistema de salud.
Estas desigualdades son aún más graves en áreas específicas. Por ejemplo, en salud mental, los adultos latinos reciben menos atención debido a la falta de servicios en español. En enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, los planes de tratamiento solo en inglés no resultan efectivos para quienes no dominan el idioma, lo que empeora el control de estas condiciones.
Alce su Voz: Liderando el cambio desde la universidad hacia la comunidad
Para enfrentar esta desigualdad, nació Alce su Voz, una coalición comunitaria con sede en Wichita State University (WSU). WSU es una universidad pública importante en Wichita, la ciudad más grande de Kansas, lo que le confiere a la coalición una posición clave en el estado. Alce su Voz trabaja para mejorar la equidad en salud tanto para los hispanohablantes como para quienes hablan lenguas indígenas como K’iche’, Akateko, Q’anjob’al y Aguacateko, a través de la educación comunitaria, el desarrollo laboral y el trabajo en políticas de acceso al idioma.

La doctora Rachel Showstack, profesora asociada de español en Wichita State University, es la directora fundadora de Alce su Voz. Bajo su liderazgo, la organización reúne a familias latinas, intérpretes profesionales, proveedores de salud y líderes comunitarios. Gracias a más de 1,000,000 de dólares en apoyo de la Kansas Health Foundation y del Departamento de Salud y Medio Ambiente de Kansas (KDHE), la coalición ha trabajado directamente para cerrar la brecha de comunicación, aunque ha perdido algunos fondos debido a los cambios por el gobierno actual.
En una entrevista con Planeta Venus, Showstack es enfática respecto al estándar de atención que debe exigirse. "Es importante tener un intérprete calificado en el idioma del paciente", explica Showstack, y detalla que, para que alguien sea considerado un intérprete médico calificado, "la persona debe haber completado al menos la capacitación de 40 horas para intérpretes médicos".
Cuando las instituciones no ofrecen este nivel de profesionalismo, las consecuencias pueden ser graves. Showstack recuerda un caso famoso de los años 80 en Florida que muestra el peligro de una mala traducción: la historia de Willie Ramirez. Ramírez, un joven cubano de unos 20 años, llegó en coma a un hospital. Su familia dijo que estaba "intoxicado" (en español, esto suele significar intoxicación alimentaria o estomacal), pero sin un intérprete profesional, el médico entendió la palabra como "intoxicated" (en inglés, esto implica estar bajo el efecto de alcohol o drogas).
Por el prejuicio de que un joven latino inconsciente debía estar relacionado con las drogas, lo trataron por sobredosis, aunque en realidad padecía una hemorragia cerebral. Al no recibir el tratamiento adecuado a tiempo, Ramírez quedó cuadripléjico. "Fue una combinación de falta de comunicación y prejuicio lo que lo llevó a quedar cuadripléjico por el resto de su vida", cuenta Showstack, y resalta que tragedias como esta son precisamente lo que el acceso a intérpretes profesionales busca evitar.
El vacío legal en Kansas: leyes federales sin respaldo estatal
Si el riesgo es tan alto, ¿por qué los hospitales y las clínicas no siempre ofrecen intérpretes profesionales? La respuesta tiene que ver con la combinación de políticas de salud estatales y federales.
A nivel federal, la ley protege a los pacientes. El Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Sección 1557 de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA, por sus siglas en inglés) prohíben la discriminación por origen nacional y exigen que las entidades de salud que reciben fondos federales proporcionen acceso significativo y servicios de idiomas calificados a los pacientes LEP de manera gratuita.
El problema es que, según Showstack, Kansas no tiene leyes estatales que respalden estas reglas federales: “Aunque el programa Medicaid de Kansas (KanCare) paga los servicios de intérpretes, el problema es que Kansas no cuenta con leyes estatales que respalden dichas reglas federales.” Además, nos cuenta: “aunque el programa Medicaid de Kansas (KanCare) cubre los servicios de intérpretes para sus miembros, el estado no exige estándares obligatorios de competencia para estos intérpretes ni el cumplimiento de las regulaciones federales sobre el acceso lingüístico.” Por eso, la calidad de los servicios varía mucho; algunos pacientes reciben buena atención, pero otros dependen de personal bilingüe sin capacitación o de agencias telefónicas que contratan a personas de otros países que no conocen la comunidad latina local. Showstack agregó: “Además de la falta de legislación estatal, falta un sistema que funcione para administrar y apoyar la prestación de los servicios”. Es por eso por lo que Alce su Voz creó un documento que intenta mejorar la infraestructura para servicios equitativos de acceso lingüístico en la atención médica en Kansas:
La carga sobre los menores: el problema en la educación
Esta falta de apoyo obliga a las familias a buscar soluciones por su cuenta y, muchas veces, dependen de sus hijos bilingües, en lo que se conoce como "intermediación lingüística" (language brokering). Estudios en la región muestran que los niños latinos suelen actuar como intérpretes informales para sus familias en oficinas gubernamentales, hospitales y escuelas. Esto se relaciona con una mayor ansiedad infantil y un bajo rendimiento escolar, ya que los niños asumen responsabilidades de adultos y deben comprender información médica o disciplinaria compleja.
Showstack ha visto el impacto de esto en sus propias aulas universitarias. "He tenido estudiantes que faltan a clase con frecuencia porque han tenido que interpretar para sus padres en la atención médica, ya que no se proporcionan intérpretes", comparte la profesora.
Este problema se replica casi de forma idéntica en el sector educativo. Tomemos como ejemplo las Escuelas Públicas de Wichita (USD 259), el distrito escolar más grande de Kansas, donde el 37 % de los estudiantes son latinos y en los hogares se hablan más de 112 idiomas. Las leyes federales, como el Título VI, también se aplican a las escuelas: no proporcionar intérpretes para los padres equivale a una discriminación. Los padres tienen el derecho legal de recibir todos los documentos clave de la escuela (inscripciones, boletas de calificaciones, políticas de disciplina y reuniones de educación especial o IEP) en un idioma que entiendan.
Sin embargo, cuando esto no sucede, los estudiantes latinos pueden perder servicios de educación especial, quedar fuera de programas para estudiantes avanzados o enfrentar medidas disciplinarias malinterpretadas, simplemente porque sus padres no participaron en la conversación debido a barreras de idioma.
Construyendo soluciones: Capacitación y visión a futuro
Ante la falta de acción del sistema, Alce su Voz está poniendo en marcha soluciones concretas. Para crear la infraestructura necesaria, la coalición desarrolla talleres de preparación para exámenes y ha ofrecido capacitaciones médicas de 40 horas a varios grupos de intérpretes.

Además, se aseguran de que la comunidad conozca sus derechos. Han viajado a ciudades como Arkansas City (en el sur de Kansas) para organizar talleres educativos. Para garantizar la inclusión total de la población indígena, en estos eventos se preparan mesas específicas para los hablantes de idiomas mayas como Akateko, Q’anjob’al, K’iche’ y Aguacateko, cada una con su propio intérprete.
A nivel institucional, el esfuerzo ya está dando resultados. Actualmente, Alce su Voz colabora directamente con el Coffeyville Regional Medical Center, un centro médico en el sureste de Kansas, para desarrollar e implementar un plan formal de acceso lingüístico financiado con subvenciones federales.
Al mirar al futuro, Showstack imagina un Kansas dentro de 10 años en el que el multilingüismo y la justicia lingüística sean verdaderas prioridades. En ese escenario ideal, un estudiante o paciente latino estaría "cómodo hablando español en cualquier contexto y [podría] confiar en que no será juzgado ni que las personas harán juicios sobre él basados en que habla español o inglés con un acento extranjero". También vislumbra un entorno laboral profesionalizado, donde el personal bilingüe de clínicas y escuelas no sea arrancado de sus deberes principales para realizar traducciones improvisadas. El objetivo final es "que la interpretación sea vista como una profesión" y que el bilingüismo sea un activo valioso para la comunidad, no una carga impuesta a los menores de edad.
Solución para la comunidad: Conozca y exija sus derechos
Si usted o su familia enfrenta barreras de idioma en hospitales, clínicas médicas o escuelas públicas de Kansas, la solución principal es conocer sus derechos legales y negarse a usar a sus hijos como intérpretes. Según la ley federal de los Estados Unidos (Título VI), cualquier institución educativa o de salud que reciba fondos federales está obligada a proporcionarle un intérprete profesional y calificado de manera gratuita. Usted tiene el derecho innegociable de entender los diagnósticos médicos y los planes educativos (como los IEP) de sus hijos en español o en su lengua indígena. La próxima vez que visite al médico o asista a una reunión escolar, solicite formalmente un intérprete profesional al momento de agendar su cita. Además, puede acercarse a la organización Alce su Voz (visitando su sitio web en alcesuvoz.wichita.edu o buscándola en Facebook e Instagram) para acceder a recursos educativos, conocer más sobre sus derechos lingüísticos o, si es bilingüe, informarse sobre cómo capacitarse profesionalmente para convertirse en un intérprete médico certificado y ayudar a su comunidad. Su voz y su idioma importan, y exigir respeto por ambos constituye el primer paso hacia una verdadera equidad.
Este artículo ha sido producido como parte del proyecto financiado por el programa de becas de AltaVoz Lab, una organización sin fines de lucro que asesora, capacita e impulsa a periodistas locales para que produzcan proyectos periodísticos de impacto, colaborativos y orientados a la rendición de cuentas y al servicio público en medios de comunicación que atienden a comunidades históricamente desfavorecidas en todo Estados Unidos. |
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