En el condado de Grant, los latinos son mayoría, pero el sistema de salud no está diseñado para ellos. Sin embargo, la esperanza surge desde la misma comunidad
- Claudia Amaro

- hace 3 días
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Ulysses, Kansas | 2 de marzo, 2026
Por Claudia Amaro | Planeta Venus

Este artículo forma parte de una serie que busca crear un puente entre los recursos, las instituciones y la comunidad latina de Kansas. Gracias a esta encuesta y a su participación, compartiremos con ustedes soluciones locales que ya están funcionando. En la primavera de este año también publicaremos una guía que recopilará todos estos recursos de forma accesible y fácil de compartir. |
En el condado de Grant, en el suroeste de Kansas, la comunidad latina, que ahora es mayoría, enfrenta una crisis de salud porque el sistema médico no considera sus necesidades lingüísticas, culturales o laborales. Pero gracias a la organización y el voluntariado, líderes como Lucy Watie y su grupo "Misión Latina" están cambiando esto. Ofrecen educación preventiva, apoyo directo y acompañamiento médico para salvar vidas y pedir cambios en la región.
Planeta Venus explora las profundas disparidades en salud que afectan a los latinos en el suroeste de Kansas, quienes, a pesar de ser el motor económico de industrias multimillonarias como la agricultura y el procesamiento de carne, sufren altas tasas de enfermedades crónicas, falta de seguro médico y barreras lingüísticas. Comprender esta dinámica es vital porque visibiliza cómo las políticas públicas excluyen a las minorías en zonas rurales; pero, sobre todo, destaca por qué las iniciativas de base, como las promotoras de salud, pueden ser la clave para solucionar esta crisis.
Un territorio transformado por el trabajo, pero rezagado en servicios
Para entender el reto, primero hay que mirar el mapa y los datos. El condado de Grant es una zona rural en el suroeste de Kansas, con Ulysses como su ciudad principal. Tiene unos 7,100 habitantes y ha cambiado mucho con la llegada de la industria. Desde los años noventa, las plantas empacadoras de carne y las granjas han contratado a muchos trabajadores de México y de Centroamérica.
Hoy, los latinos representan el 53.7% de la población del condado y los blancos no hispanos, el 43.4%. Casi uno de cada cuatro nació fuera de Estados Unidos y el 42.6% de los mayores de cinco años habla otro idioma en casa, principalmente el español. Los latinos trabajan en las plantas de carne y en los campos y mantienen la economía local. Sin embargo, la infraestructura de salud no creció al mismo ritmo que la población.
El problema, un sistema que da la espalda
En el condado de Grant hay solo 4.1 médicos de atención primaria por cada 10,000 personas, mucho menos que el promedio estatal de 6.6. La situación en salud mental es aún peor: hay entre 55 y 69 proveedores por cada 100,000 habitantes, mientras que el promedio nacional supera los 300. Para quienes solo hablan español y necesitan un médico bilingüe, casi no hay opciones.
A esto se suma el problema del seguro médico. Kansas no ha ampliado Medicaid, el programa que cubre a personas de bajos ingresos. Por esta razón, miles de adultos, en su mayoría latinos, quedan sin seguro: ganan demasiado para Medicaid tradicional, pero no lo suficiente como para acceder a la ayuda en el mercado de seguros. Así, entre el 17% y el 18% de los menores de 65 años en el condado de Grant no tienen seguro médico, lo que equivale a casi el doble del promedio nacional. En todo el estado, los latinos tienen la tasa más alta de falta de seguro, con un 20.1%.
El problema empeora debido al tipo de trabajo que realizan. La industria empacadora de carne es peligrosa, con una tasa de lesiones de 4.3 por cada 100 trabajadores, más alta que el promedio de 3.1 en otras industrias. Por las barreras de idioma, los pocos días de enfermedad y el miedo a represalias, muchos empleados retrasan la visita al médico. Cuando finalmente acuden, enfermedades como la diabetes, que afecta en gran medida a los latinos de la zona, ya están avanzadas. El condado de Grant tiene una tasa de obesidad adulta cercana al 41%, más alta que el promedio estatal, debido a los costos, la falta de tiempo y el acceso limitado a opciones saludables debido al trabajo físico intenso.
Además, existe el "efecto paralizante" del miedo. Debido a políticas propuestas en años recientes sobre la "carga pública" (una regla migratoria que evalúa si un inmigrante depende de los beneficios del gobierno), muchas familias latinas evitan inscribirse en servicios de salud por temor a que afecte su estatus migratorio.
La empatía nacida en los campos agrícolas

Ante la falta de apoyo institucional, la comunidad ha creado sus propias redes de ayuda. Lucy Watie, una trabajadora de Salud Comunitaria, conocida en la comunidad latina como promotora de salud. Las promotoras de salud son personas de la misma comunidad capacitadas para servir de puente entre los residentes y los sistemas médicos y sociales. Actualmente, Watie trabaja para Livewell Finney County, una coalición de salud pública en Garden City, Kansas, que busca mejorar la calidad de vida de los residentes.
La historia de Watie está profundamente arraigada en el condado de Grant. "Nací y crecí en Ulysses, Kansas. De hecho, el hospital en el que estoy en este momento es donde nací", explica durante una entrevista. Hija de trabajadores agrícolas migrantes, Watie aprendió el valor del trabajo duro desde muy pequeña. Siendo la mayor de seis hermanos, comenzó a fungir como intérprete de su padre a una edad temprana.
"Hubo momentos en los que nos deteníamos en una granja y mi papá me decía: 'Lucy, necesito que vayas a tocar a la puerta, necesito que le preguntes a ese granjero si tiene algún campo en el que podamos trabajar'", recuerda Watie. A los ocho años, enfrentaba la ansiedad de tener que hablar con adultos de forma "profesional", pero esa experiencia forjó su destino. "Desde entonces, creo que ya estaba empezando a cumplir ese llamado como trabajadora de salud comunitaria y a comenzar a servir, porque todo empieza con tu familia", reflexiona.
Misión Latina: De un salón de clases a un movimiento regional
Hace aproximadamente tres años, Watie fundó "Misión Latina", un grupo de promotoras de salud voluntarias en el suroeste de Kansas. La iniciativa nació de manera inesperada. Watie impartía clases de inglés para adultos en el condado de Grant cuando, un día, preguntó a sus estudiantes: "Si yo comenzara un grupo de promotoras aquí en nuestro condado, ¿alguien estaría interesado?" Cuatro mujeres levantaron la mano y así nació el grupo.
Al darse cuenta de que el condado de Grant era una comunidad predominantemente latina que carecía de este tipo de apoyo, Watie solicitó permiso a su empleador para replicar los modelos de promotoras que ya existían en otros condados. El nombre "Misión Latina" fue elegido democráticamente por las integrantes porque es claro y poderoso: "Habla de que estamos en una misión. No nos juntamos solo para perder el tiempo. Estamos aquí para hacer una diferencia en nuestra comunidad", asegura Watie.
Aunque empezaron en el condado de Grant, su impacto ha crecido. Misión Latina ahora apoya eventos en los condados vecinos de Finney, Seward y Hamilton. ¿Qué hace este grupo? Su meta es cerrar brechas y asegurar que la comunidad reciba apoyo integral, abordando lo que los expertos llaman los "determinantes sociales de la salud", es decir, las condiciones en las que las personas nacen, crecen, viven y trabajan, como el transporte y la salud mental.
En ferias de salud locales, las promotoras de Misión Latina ofrecen controles gratuitos de la presión arterial y de la glucosa en sangre. También colaboran con organizaciones como K-State Research and Extension (una red estatal de recursos educativos e investigación agrícola de la Universidad Estatal de Kansas) para realizar revisiones gratuitas de los asientos de seguridad infantiles en los automóviles.
El impacto de Misión Latina salva literalmente vidas. Watie comparte el caso reciente de una mujer viuda de la comunidad que padecía una depresión tan severa que había acumulado más de 30 gatos en su casa rodante, viviendo en condiciones deplorables y aislada. Una de las promotoras, que era amiga suya, la invitó a una reunión de Misión Latina. "Desde que comenzó en el grupo de promotoras, la hemos vinculado con recursos. Ha salido de su caparazón. Está buscando atención médica", narra Watie con orgullo. Hoy, esa misma mujer forma parte de las promotoras y utiliza su experiencia para ayudar a otros.
La voluntad comunitaria se enfrenta a la falta de recursos
El modelo de las promotoras funciona. La evidencia científica en Kansas muestra que logran una alta participación y conectan a las familias latinas con los servicios médicos. Sin embargo, enfrentan grandes barreras estructurales. El estado de Kansas no cuenta con una certificación formal para los trabajadores de salud comunitaria ni con un sistema de reembolso a través de Medicaid. Por eso, estas promotoras no tienen una vía profesional clara y reciben salarios bajos o, como en el caso de Misión Latina, dependen solo del voluntariado.

"Eso ha sido una barrera. Ha sido un verdadero desafío", dice Watie sobre la falta de financiamiento. Para mantener sus operaciones básicas, las mujeres de Misión Latina deben organizar eventos para recaudar fondos, como vender comida en verano. Este dinero apenas cubre los gastos básicos. Si el grupo quiere viajar a la capital del estado, Topeka, para el "Día Latino" en la legislatura y defender sus derechos, debe pagar de su propio bolsillo la gasolina, los hoteles y el viaje, con ida y vuelta de hasta seis horas. Afortunadamente, a principios de este año recibieron financiamiento para asistir al “Día Latino” en Topeka.
Watie siente fuertemente esta injusticia. "Siento que son voluntarias que ya están sacrificando mucho de su tiempo lejos de sus familias, a veces dejando su trabajo a tiempo completo (...) y lucho con la idea de que, incluso después de todos los sacrificios, todavía tienen que trabajar por su propio dinero para poder equiparse y servir a la comunidad", lamenta.
Cómo la comunidad y las fundaciones pueden impulsar el cambio
Los datos son claros: las intervenciones que solo se enfocan en el comportamiento individual, como comer mejor o hacer ejercicio, no son suficientes si no se resuelven las barreras estructurales. A nivel gubernamental, expandir Medicaid sería el cambio más importante, ya que daría cobertura a miles de adultos y liberaría fondos para pagar el trabajo de promotoras como las de Misión Latina. También es clave que el Estado establezca la certificación de estos trabajadores de la salud y que las instituciones cumplan con las leyes federales de derechos civiles que exigen intérpretes y materiales médicos en español.
No se tiene que esperar a que los políticos actúen para empezar a salvar vidas desde ahora.
Misión Latina tiene grandes sueños, pero necesita infraestructura. Su objetivo principal ahora es encontrar recursos o un asesor experto que los ayude en el proceso legal para convertirse en una organización sin fines de lucro bajo la clasificación 501(c)(3), una designación del Servicio de Impuestos Internos de EE. UU. que permite a las organizaciones estar exentas de impuestos y recibir donaciones deducibles.
Un llamado a la acción
“En Kansas, es urgente otorgar subvenciones directas y sin restricciones a grupos de base, como Misión Latina. Que no se vean como proyectos piloto temporales. Se requieren fondos para que grupos como Misión Latina no tengan que vender comida para pagar la gasolina que usan al llevar salud a los lugares más olvidados de sus condados.” Recalca Watie. Financiar la asesoría legal para obtener el estatus 501(c)(3) de Misión Latina asegurará la supervivencia del grupo a largo plazo.
También es importante que los hospitales y clínicas de la región reconozcan a las promotoras como parte oficial de sus equipos. Inviertan en contratos comunitarios que paguen a estos grupos por los controles de salud y las derivaciones médicas que ya realizan de forma gratuita.
Según Watie, también es imperativo que la comunidad apoye los eventos de Misión Latina, amplifique sus voces y exija a los representantes locales que defiendan el acceso al idioma en escuelas y hospitales.
En el condado de Grant, la mayoría latina ya construyó una comunidad; llena las escuelas, opera los negocios y mantiene viva la economía. A pesar de un sistema de salud que los ignora, el surgimiento de Misión Latina demuestra que la resiliencia y el amor por el prójimo son inquebrantables. Ahora, las preguntas son: ¿qué harán las instituciones, los donantes y el estado de Kansas? ¿Cuál será el paso al frente para invertir en quienes, como Lucy Watie y sus promotoras, ya están pavimentando el camino hacia un futuro más sano y justo para todos?
Este artículo ha sido producido como parte del proyecto financiado por el programa de becas de AltaVoz Lab, una organización sin fines de lucro que asesora, capacita e impulsa a periodistas locales para que produzcan proyectos periodísticos de impacto, colaborativos y orientados a la rendición de cuentas y al servicio público en medios de comunicación que atienden a comunidades históricamente desfavorecidas en todo Estados Unidos. |
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